El Festival Vikingo de Catoira
Una interesante parada en el maravilloso recorrido de la Ruta Traslatio por mar es el pueblo de Catoira, donde anualmente se realiza una de las romerías más singulares no sólo de Galicia, sino de toda España.
Las Torres del Oeste y la Capilla del Apóstol Santiago
En el siglo IX, los pueblos escandinavos, pero también los sarracenos tenían sus ojos puestos en Santiago de Compostela, muy apreciada por sus tesoros. Es así que el rey Alfonso III decidió construir, junto a la desembocadura del río Ulla, en el antiguo asentamiento romano de Castellum Honesti, una basílica Compostelana y una fortaleza, para defender la costa galaica.
La fortaleza hizo frente a las incursiones de los normandos y los ataques sarracenos, convirtiéndose en un punto clave en la defensa de Galicia ante las incursiones marítimas.
En el siglo XV la zona, al perder su valor estratégico, entró en un período de decadencia. La majestuosa fortaleza, que nunca pudo ser superada por los invasores, perdió su batalla contra el tiempo y el olvido.
Actualmente sólo se conservan las dos emblemáticas Torres del Oeste, de época prerrománica y la Capilla del Apóstol Santiago, ambas declaradas Monumento Nacional en 1970.
El Festival Vikingo
Cada año desde 1960, el primer domingo de agosto, los residentes de Catoira escenifican una espectacular recreación de las invasiones vikingas que se produjeron hace más de mil años. Miles de personas concurren a esta localidad gallega para participar de esta tradicional fiesta.
La romería empieza a las 10 de la mañana con las actuaciones de grupos folclóricos en las calles de Catoira y en la sede principal celebración, las Torres del Oeste, un legado arqueológico e histórico que resistió incursiones foráneas durante siglos.
Durante el festival la zona se ambienta como un mercado medieval y, al mediodía, se sirven mejillones y vino del Ulla a las personas que participan en la procesión. Más tarde llega la atracción principal de las fiestas: el desembarco.
Los residentes locales, vestidos como guerreros vikingos, llegan a la costa norte española a bordo de réplicas de drakkars vikingos del siglo XI, con el objetivo de capturar Torres del Oeste. Los residentes locales tratan de resistir el ataque y hay una batalla simulada, donde los participantes terminan completamente empapados en vino.
Después de la batalla, la estrella de la fiesta es la cena vikinga que se celebra el sábado noche en la explanada del Ulla. En ella, vikingos y defensores se unen en una comida basada en productos locales como pulpo, sardinas asadas, empanadas, etc., con el agradable sonido de las típicas gaitas sonando de fondo.
La diversión continúa hasta bien entrada la noche con celebraciones al aire libre y actividades como proclamas literarias y la puesta en escena de una obra de teatro. Una fiesta, como muchas de las que nos encontramos en toda la Traslatio por mar, digna de conocer y disfrutar!